Bienestar

La importancia de elegir correctamente tu almohada

El dolor en el cuello y la espalda no siempre son sinónimo de estrés, estos dos males están estrictamente relacionados con una mala posición en el día y sobre todo, en la cama.

Dormir con la almohada correcta puede ayudarte a evitar esos molestos dolores de espalda, cuello u hombros. Problemas para respirar e incluso ronquidos, dolores en los brazos, insomnio, estornudos, mala circulación de la sangre y hasta puede evitar las pesadillas. Así que si has tenido o tienes actualmente alguna de estas molestias, es momento de revisar tu almohada y revisar si es la ideal para ti.

También es importante cambiar las almohadas, dependiendo del material, lo regular sería cada dos años, pero si se presentan alergias recurrentes, si la almohada nunca se ha lavado o ha ido perdiendo forma, es momento de cambiar.

¿Qué se debe tener en cuenta?

Dependiendo de tu posición favorita para dormir, deberás elegir la altura y firmeza de tu almohada.

  • Para dormir de lado: Elige una almohada de firmeza y grosor intermedios, que permita que tu cuello se alinee bien.
  • Para dormir boca arriba o si cambias mucho de postura: Necesitarás una almohada suficientemente gruesa y firme, pues  la parte de la cabeza que se apoya es la nuca y las cervicales necesitan reposar sin problemas.
  • Para dormir boca abajo: La mejor elección es una almohada blanda y fina para facilitar la respiración.

Claro que todo depende de los gustos, algunos prefieren las almohadas más bajas y otros más altos, pero hay que consultar con un experto, porque puede que esa preferencia te esté costando la salud de tu espalda, cuello y hombros.
El material también puede variar de acuerdo a la almohada, si eres una persona propensa a las alergias puedes optar por una almohada de relleno sintético, pues las de algodón o plumas pueden aumentar las afecciones respiratorias. Algunos materiales comunes son:

  • Fibra:
    Las almohadas de fibra tienen un agradable confort y una gran capacidad de recuperación. Son transpirables y frescas, ya que permiten la circulación del aire por el interior, favoreciendo la absorción de la humedad. Son totalmente lavables, favoreciendo así una mayor higiene en el descanso.
  • Viscoelástica:
    Las almohadas viscoelásticas tienen excelentes propiedades de adaptación y termosensibilidad, ya que se adaptan perfectamente a la forma de la cabeza, proporcionando un mayor soporte y favoreciendo un completo descanso cervical.
  • Látex:
    De textura suave y agradable, hace que tu cuerpo sienta una profunda senssación de confort. Su estructura interna de células abiertas permite una mayor ventilación, higiene y durabilidad.
* No olvides que la duración de una almohada suele ser de unos 2 o 3 años, dependiendo del uso y el número de lavados efectuados, a partir de ese momento empiezan a perder sus propiedades iniciales.

Es importante que nunca se duerma sin almohada, porque esto pone el cuerpo en una posición bastante incómoda, interrumpiendo la verdadera función del sueño reparador y el descanso.

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